martes, 30 de abril de 2013

TENGO VEINTE

Ay por el amor de todos los santos... como empezaría a hablar mi querida madre biológica y la única que tengo hasta ahora -a no ser... que me aparezca una madre no reconocida y que termine siendo familia de Mike Tyson-. Lo que sea, el último viernes pise con todo la edad de los veinte, y digo con todo porque termine para el orto los diecinueve y empecé el nuevo número enferma como hacía mucho no lo estaba.

Abril es un mes que en mi vida fue sinónimo de fiesta y comidas por do quier. Bueno, este último año fue sinónimo de fiesta y comida ABUNDANTE por do quier. He comido como nunca, tanto fue así que la semana anterior a mi cumpleaños estuve con dolores en el estómago. Tan fuertes eran aquellos dolores que llegué a pensar que recurrir a una liposucción urgente, no solo de abdomen, piernas, grasita/grasa de la espalda, papada, lo fofo del brazo, y demases. Sino también de mi boca. ¿QUE ACASO NO PIENSO PARAR NUNCA EN COMER? (esa será otra publicación que algún día sobria de te de manzana la subiré).

Curiosamente además de mis dolores de panza, sumados a los de siempre (mi espalda, la cabeza del fémur y mis calambres) me apareció una calentura importante. Primero pensé: OK, habrá sido porque vi la imagen de algún chongo por Facebook, Twitter, TV... pero no. Segundo pensé: OK, tenés veinte y estás más cerca de la menopausia, pero para ello soy joven -nada de menop..no se que, eso es tema de mi madre- así que no. Tercero pense: en tocarme la frente. Y efectivamente tenía fiebre y con ella me resfrié.

La cuestión: era un día antes de mi cumpleaños, el día donde había invitado a mis amigos y la noche en la iba a salir a descorchar y estaba en cama, con 38° de fiebre, con mocos en todas mis carilinas y dentro de mi nariz, pulmones, tos, con mi cuerpo que se caía todo el tiempo teninendo una inmensa atracción hacia el suelo que al aire mismo.

Pero a pesar de todo, esa noche pasó como si nada. Además de ello, había un poquito de vientito entonces me alegró más. Vinieron mis amigos de la secundaria, aquellos pocos que quedaron y que a su vez veo cada tanto. Mis amigas que conocí cuando pasaba por mi etapa emo-stalker, en el foro de una banda, y que hoy somos normales, las de la infancia, y otras que conocí por cuestiones musicales: una banda como siempre. Fue lindo, porque esta vez todos nos unimos en conversaciones que tenían que ver. Temas facultativos, recuerdos de la secundaria, cosas que hacíamos, el tema de la inundaciónnnnn y con ello la política. Nunca pensé que iba a estar en mi cumpleaños de veinte hablando sobre la política del país y los problemas que se acercan.

Mi torta salió ES-PEC-TA-CU-LAR, todos la comimos y fue muy asddddddddddddddddddd.

Al día siguiente fui a la clase de Inglés con solo dos horas de dormida. Traté de hacer lo imposible para no dormirme, hasta recordé la película de Mr Bean, la escena en donde tiene que manejar toda la noche y se pone dos palitos entre los párpados para no dormirse y me reía sola. Y para mi mayor ventaja, además de viajar de ida parada y llegar justa con el horario, de vuelta tuve que esperar el colectivo más de veinte minutos. Subo y venía con todos los asientos ocupados sin gente parada, me fui a parar al último asiento de la fila solitaria, antes de los cinco de atrás porque: siempre se levanta alguien de esas cinco personas y casi nunca de los que están de a dos... ME CABE. Hasta que llegué a casa se pararon cuatro personas de los asientos en parejas, las dos pelotudas que estaban detrás de la puerta -yo estaba del otro lado- y ninguno más. La conchuda que estaba en el asiento en el cual me estaba agarrando, me amagó dos veces: una cuando se sacó sus auriculares, yo ya me estaba acomodando, pero sacó un libro de mierda. Y la otra cuando sacó las llaves, pero las sacó para ponerlas en el bolsillo de su campera.

En resumen, pasé un desventurado y genial cumpleaños de veinte. Y si, llegué a los veinte y estoy viva, lo seguiré estando igual si el barba lo permite. No fue gran cosa, solo que me hacía la idea que convivir con el cero al lado derecho del dos me iba a doler. Pero no veo nada diferente, asi que vamos bien. Sólo que como cualquiera, deseo ser adolescente y joven por siempre... pero de eso no se trata la vida, sino de crecer y experimentar; vivir y disfrutar; sufrir, caer y tener la posibilidad de levantarte de vuelta. Viviré una sola vez, no se si reencarnaré, pero se que en este cuerpo lo haré esta vez, solo viviré esta vida de mierda que considero ahora pero que en un par de años (si no saco malos calculos, con los cuales soy muy mala) todo se encaminará.
Mi torta. Foto by A.N.

Esto debí hacer en la clase de Inglés, like Bean.

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